BARRANQUILLA, LA CIUDAD QUE DEVORA A SUS HABITANTES
Por Ca in Guerra || Bajo las luces, de uno de sus nuevos monumentos, resplandece con mayor fuerza la miseria de una urbe que ya no es cosmopolita, sino cosmética. A tan solo unos metros de donde está esa Ventana, que mira al mundo por no mirar hacía su interior, hay un asentamiento de pescadores, vendedores informales y madres cabeza de familia que beben de la vida de la Ciénaga de Mallorquín. Casi que invisibles, el 23 de junio del año pasado, sus rostros florecieron en las redes sociales luego de las ordenes de desalojo que llegaron acompañada de la violencia estatal, mas no del acompañamiento estatal. Hoy también sirve este escrito cómo excusa para preguntarnos que fue de esas familias y mirar la desdentada sonrisa del escueto proyecto que ofrece la burda elite de la ciudad. Las redes se inundaron con imágenes de casas de tablas y de los miembros del escuadrón antidisturbios que, difícilmente podían mantenerse en pie en aquel suelo arenoso y de calles d...







